viernes, 25 de noviembre de 2011

SUERTE

"No te quedes aqui.Vuela y cumple tu cometido"



Viajando en colectivo,con la ventana abierta,se posó una vaquita de San Antonio en mi mano.
La vi,me miró y no me resistí a caer en el embrujo que estos animalitos producen.
"Tengo que pedir mi deseo"me dije.Asi que,ni corta ni perezosa,empecé con mi rosario de razones:el porqué y para qué pedia eso,porqué lo repetia tanto...era una necesidad imperativa,no un deseo echado a la suerte.
Me pareció raro pero esa vaquita,mientras hablaba con mi interior,no se movia.Se mantenia tácita como escuchando palabra por palabra mi rezo inefable...en realidad mi ruego que no cesaba.Como si sus alitas fueran la respuesta o la solución a tal sufrimiento.
Asi que terminé y sin más,despertando del letargo,como si Morfeo la hubiera soltado abrió sus alas,recorrió la pista de la cuyuntura de mi dedo indice y emprendió su vuelo,llevandose en ella mi mayor anhelo.
Me sorprendió su entrega a mi pedido,y yo me entregué a su partida.

Mi mirada no podia separarse de su trayectoria,ni de su forma.Es tan similar!tan similar a lo que me ocurre con vos...
En esa partida rogaba que mi deseo se cumpliera en breve,que las alas no fallen y que,mi petición llegue a destino con el mensajero intacto.
Pero...¡Que injusto es depender de esa suerte!:pequeña,ínfima,intransigente.

Que se te entrega en una imagen de "amuleto de buena suerte" y que uno ruega que ante el jefe de estos relicarios de sueños se escuche.
¿No nos pasa lo mismo en nuestro andar diario?.
Rogamos,imploramos y suplicamos ser oidas,en otras palabras:
CO RRES PON DI DAS!. Que alguien se apiade y,en un dejo de egoísmo diga la tan ansiada frase:"ME ENCANTÁS, PERO POR AHORA HASTA AQUI ESTOY DISPUESTO A DARTE".¿Duele mas romper el cristal y reestructurarlo de a poco,que seguir adornándolo en una especie de nebuloza sin fin?.
Solo solicito la piedad que las damas de compañía imploraban al ser separadas de su familia y ser entregadas a princesas caprichosas,sus amas,quienes tenian la voluntad completa sobre ellas.
Esa piedad que te hace enjugar el alma en un sinsabor de sentimientos que se amontonan en el instante del clamor.
¿Habré desperdiciado un deseo?¿lo habré regalado a la suerte?.No es justo....


No es justo no saber la verdad.No es justo confiar mi suerte a un relicario.No es justo sentir sin saber cuando esto va a dejar de palpitar de esta forma...no lo es!...o si?.

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